El 2007 chupó faros…

Pues sí, el 2007 chupó faros, ya es 2008.
Para algunos no fue el mejor año así que digan, ¡qué bruto!… pero bueno.
Se supone que el 2008 ya está aquí para, pues… no para empezar de nuevo, pero pues para experimentar cosas distintas al anterior.

Por ejemplo, ya desde hace mucho tiempo no me ponía a escuchar el radio FM, la mayor parte del año pasado me la pasé refugiado en el radio por Internet y luego en puras descargas de emepetres. Digo, también hice mis exepcionales sintonías dominicales como El Visisonor en Ibero 90.9 o El Dinosaurio en Reactor.

Cuando dejé de escuchar el radio de sintonía por cuestiones de trabajo para pasármela encerrado en una oficinita gacha toooooooooooodo el día, allá por finales del 2006, en el radio se escuchaba en su mayoría reggaetón y estaba en auge el duranguense. Sé que el 2007 fue el año del duranguense porque era lo único que escuchaban en el despacho de abogados en el que estuve. Después me corrieron y de-vuelto a la vida diaria, me encontré con que a finales del 2007 está teniendo auge un ritmo que se denomina como Dancefloor. Ritmo electronicoide y sabrosón para echarte unas chelitas, con clara influencia de Daft Punk y Kraftwerk. Sin duda, creo que el exitaso de este ritmo fue el disco Cross de Justice. (Muy bueno, por cierto).

También este tiempo de fin de año me dió oportunidad para hacer “el quihacer” en mi cuarto de profundis, y de esta manera quitar el polvo. Literal y metafóricamente hablando. Por ejemplo, si nos apegamos a la parte literal, este descansito me dió oportunidad de quitar todo el polvo de mis estanterías donde tengo el resto de muñequitos (jejejejeje, es que soy un niñote).

Pero si hablamos de manera metafórica, me dió tiempo de escarbar en esas cajas que estaban sepultadas en el cuarto de cachibaches y sacar a la luz muy buenos recuerdos y exorcisar viejos demonios. Me encontré, por ejemplo, con mis cuadernos de apuntes de la secundaria, una de las épocas mas grises de mi vida. Me dió oportunidad de encontrar viejas fotografías, algunas que guardaré ya en forma, algunas que ya rompí y tiré a la basura. Esta misma actividad me dió oportunidad de sacar libros que ya leí y que probablemente terminen un día de estos en sus manos porque estoy a punto de hacer la segunda vuelta de regalar libros. ¡Estén pendientes!

Platicando con el Príncipe del Rock ‘n’ Roll, llegamos a la conclusión que el difunto 2007, no fue el año que esperábamos, pero también intuímos que el 2008 no puede ser peor, lo que se traduce que tiene que ser mejor (si lo vemos de manera optimista).

Decíamos que habíamos tenido años mejores, que este 2007 no había estado chido, e irremediablemente empezamos a hacer un recuento de los buenos tiempos.

Cabe aclarar, que esto se dió porque acudimos a una muy improvisada noche de tangas en el Bertario’s Bar, donde la mejor actuación la dió un cantante que cojeaba y tenía una voz enorme para cantar las rolas de los ángeles negros, que las mismas chicas que debieran habernos arrancado una sonrisa. Primero, salió una señora ya con muchos kilo(s)metrajes recorrios, la cual se ganaba a pulso el mote de la belleza (aforme) hecha mujer. Luego fue subiendo el nivel, una chica de no mal ver, pero que tampoco era la gran cosa así que digas ooooorale, no no. Y por último salió a la pista la sensacional Angie, ¡esa sí!, todo bien acomodadito, pero quien sabe que le dijeron o que paso, que bailó y luego luego le dijo al maestro de ceremonias que le cortara a la música… total que esta chica, acabando el show se salió toda encabronada del establecimeinto.

Ya no son la legendarias noches de tangas del Bertarios, no, ya no. Y nos preguntábamos, entonces de como terminaríamos el año, llegamos a la conclusión de que no como queríamos. El príncipe del Rock ‘n’ roll todo enfermo de gripa y yo, bueno, pues yo no tendría un fin de año como el de otros años. Especialmente el de los últimos tres. (Ustedes saben a lo que me refiero, cuando les digo que saben a lo que me refiero).

Y así en una extensa charla donde el tiempo se fue volando, llegamos a pensar que los tiempos pasados eran mejores, pero mejor luego dijimos que no, porque si así fuera no existiría mi tiempo de la secundaria, ni el tiempo donde el príncipe del Rock ‘n’ Roll perdió la memoria de un golpe en la cabeza…

Sino que simplemente, las leyendas forjaron su título a pulso, y llegaron a ser leyendas por estar en el momento preciso, con las personas precisas.

Y ahora que ya dimos la vuelta a la esquina, esperamos que el 2008 se vuelva una leyenda.

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