Odio WordPress.

Y aquí es en donde ustedes dicen: “¡pero qué coño!, ¡si este blog es de WordPress!” Y sí, lo es. Sin embargo, se me metió la espina de brincar a este terreno. Les explico…

(Como algunos de ustedes saben y si no, se enterarán en este momento) escribí por muchos años en Blogger. Me encantaba (me encanta) esa plataforma para llevar un blog. Me parece (en un muy personal punto de vista) bonito, (casi absurdamente) fácil de usar y hasta creo que tiene más cosillas para “poner coqueto un blog”.

Habrá quien me refute esta opinión. Seguramente para quien maneje muy bien WordPress, lo encontrará superior a Blogger. No lo dudo ni tantito. Pero aquí lo que pasa, es que para cuestiones “tecnológicas”, “a veces soy medio disfuncional” (léase “me pasa que soy bastante simio”).

Se podría decir que si al menos no ya dominaba Blogger con soltura (por no pecar de vanidad y usar la palabra “maestría”), las cosas me salían bastante bien (o al menos a mi gusto). Con WordPress no me pasa eso, les soy honesto.

Para que ustedes puedan leer esto (y que yo pudiera escribirlo), pasaron al menos, fácil, fácil, como 4 meses para que yo le agarrara la onda al WordPress. Es muy gracioso, en ese lapso recibí/escuché los comentarios más variados que se puedan imaginar.

“¡Pero si WordPress es tan bonito!”, “¡Pero si es super funcional!”, “¡Pero si puedes modificar la plataforma a tu antojo! (porque además… ¡es open source!” Ok, sí. Pero en su momento yo no le agarraba la onda a todas esas cosas (y ando todavía en esas).

Pero bueno, ¿cómo rayos terminamos aquí? Pues resulta que un día me topé con una frase (en realidad es una imagen), que de momento me hizo pensar “Y bueno, ¿por qué carajos no?, ¡qué rayos!…” La imagen/frase en cuestión es la siguiente:

Imagen

¿Saben?, de donde vengo y en mi oficio diario, hay algo muy importante que te hace moverte de un lado a otro hasta llegar a un punto al que consideras diferente a lo que ya existe. Eso es preguntarse siempre “Bueno, ¿y que tal si…?”

En serio, preguntarse eso los puede llevar a lugares insospechados. Lo que pasa es que, bueno, a veces uno trae tanto ruido en la cabeza, que a uno se le pasa de largo hacerse esa pregunta constantemente.

Y bueno, ahí estaba yo, con la idea de abrir otro blog. Ya me estaba yendo a Blogger cuando de pronto me topé con esta imagen. Y la imagen de pronto me metió una cachetada en los ojos. Y luego, ¡taráaaan! ¿Por qué coño no hacer el próximo blog en WordPress?

Después se dio un proceso que bien a estas altura se pueden imaginar. De pronto le picaba. Me metía en mis ratos libres y veía qué onda. Y así…

Luego, a la par (y si quieren verlo como “el colmo”), pasó que me compré un iPad. Y husmeando en las aplicaciones, salió que había una de WordPress. ¡Sí!, ¡para bloggear desde ahí!

¡Y yo con mi juguete nuevo al que también apenas le estoy agarrando la onda! ¡No sabía ni sacar los acentos de las letras! Al principio me costaba “un poco de trabajo” usar la pantalla táctil. De pronto ya había llenado la charchina con puras apps basura… ¡Ay hijo!…

Pero nada. Que a veces me pasa que en casos como este, puedo complicar la cosa por puro gusto para hacerla en grande. Y ahí de nuevo el “¿por qué no?, ¿que tal si…?”

Pasó el tiempo y sin embargo, el archivo de esa imagen siempre estuvo en el escritorio de mi computadora como recordatorio de que tenía que hacerlo.

Y lo hice. Hoy les puedo decir que bloggeo (¿sí se dice así?) en WordPress desde mi iPad. Me costó uno y la mitad del otro. Pero lo hice. No sé quién haya hecho esa imagen, ni con qué finalidad. Si lo vemos detenidamente, hasta parece una frase salida de un libro de “superación personal”. Pero como sea, gracias a quien la hizo. Y gracias porque de alguna manera, directa o indirectamente, detonó toda la cadena que hoy es este blog.

Gracias a esa imagen por haberme esperado todo este tiempo y por haberme recordado, que a veces, hay que hacer algo que parece que no te gusta, para terminar haciendo las cosas que más te encantan en la vida.

Y si yo pude hacer esto. Cualquiera puede hacer lo que se le dé su gana hacer. ¿Por qué? Porque es fácil. Sólo hay que tener ganas de hacerlo (aunque algunas veces cueste un poco de trabajo agarrarle la onda).

Y aquí estoy en WordPress. Sí, lo detesto. Sí, apenas le entiendo. Sí, apenas le voy agarrando la onda. Escribiendo desde el iPad. Y sí, también quiero que pase magia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s