Ese boceto que llega ser una idea terminada.

Quizás mucha banda no se lo imagina, pero trabajar en publicidad es una de las profesiones más cansadas que existe. Hay que tener un alto nivel de resistencia a la frustración. Para que una idea llegue a vivir tiene que pasar por muchas manos y por el visto bueno de mucha gente que usualmente le presta poca importancia.

Sin embargo, este post no pretende ser un amargo texto de queja (como ya hay muchos en todas partes y no se necesitan más). Dista mucho de serlo.

La imagen que podrán observar a continuación muestra un boceto de una idea presentada al cliente con el objetivo de formar parte de su contenido editorial en una de sus redes sociales. El cliente es una famosa marca de autos que buscaba comunicar que su sistema de tracción es sumamente poderoso y por ende, puede avanzar en cualquier camino. La idea nació así, tal cual.

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El proceso para que una idea vea la luz es largo y pasa por muchas manos. Primero, la idea que en algún momento podría terminar siendo un anuncio, antes que cualquier otra cosa, debe gustarle a quien la propone. Si no, mejor ni pronunciarla.

Pasa entonces a un proceso de retroalimentación con una dupla. Cabe aclarar que en publicidad, usualmente se trabaja en “duplas”. Equipos conformados por dos personas donde normalmente uno diseña y el otro redacta los textos publicitarios. Lo debido es que en esta retroalimentación se haga crecer la propuesta, buscando obtener el mayor provecho de la idea ampliando sus alcances. Sin embargo, en este proceso también se mueren muchas, muchas ideas lanzadas al aire.

Cuando la famosa dupla queda en un acuerdo, la idea pasa por diversos puestos de supervisión. Un director creativo asociado, que está bajo la supervisión de un director creativo, que está bajo las órdenes de un VP creativo, que usualmente tiene que cuadrarse con los lineamientos internacionales de la agencia en el caso de ser una agencia internacional, o en otros casos, con el mismísimo dueño de la empresa.

En esta cadena usualmente también dan su opinión alguien con el puesto de planner, quien “debe velar por el posicionamiento estratégico de la marca” y por un encargado de cuentas que “tiene que vigilar que la propuesta se apegue a los requerimientos del cliente”.

Esta ocasión resulta ser un caso especial. Al ser este material un contenido que terminará alojado en redes sociales, el community manager, su coordinador editorial y por supuesto el jefe de área de social media también nos brindarán su punto de vista.

A lo largo de este kafkiano camino todos dan su opinión, todos piden modificaciones y con el suficiente peso en la escalera de mando (aunque no siempre con los suficientes argumentos), la idea puede mutar en algo insospechado (que no siempre para bien) o simplemente, dejar de existir.

El punto final lo pone el cliente. Un gerente de marca que también rinde cuentas y pasa la charola de opiniones entre otros dos o tres jefes más de su parte.

Burocráticamente triste, pero cierto.

Sin embargo, no todo es tan trágico y tampoco pasa todo el tiempo. Hay ideas que llegan a ver la luz desde que se plantean y hay otras que ven la luz con su respectiva cadena de cambios a cuestas. Como sea, lo importante es que llegan a buen puerto.

Y cuando eso sucede, es muy gratificante para todo el equipo que se vio involucrado.

Retomando el ejemplo al inicio de este post, es una sensación de satisfacción cuando un simple boceto, algo que no pasaba de unos cuantos rayones, por fin queda terminado. Es el caso de el siguiente anuncio, nacido del boceto aquel.

He aquí la idea terminada:

Audi-tracción-Quattro

Este es un caso como los hay muchos en la vida de la publicidad. A fin de cuentas es algo tan intrascendental como un simple anuncio. Tendrá una vida efímera en el medio donde se paute y seguramente pasará desapercibido para quien no sea de interés. Algo de más importancia serían los planos de una casa, por ejemplo. Pero, sirva el ejemplo para mostrar que en ambos casos hay un largo camino y mucho trabajo de por medio. Tal y como contemplar los planos de una casa y verla ya terminada.

El inicio de algo y el fin del mismo. Esto es lo que es.

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Un Comentario

  1. Pingback: Bocetos al aire. | El Cuaderno de Marte.

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