Categoría: Proyectos X.

El iPod Perfecto.

Proyecto X No.2: El iPod Perfecto.

Soy un melómano. Me admito como tal a niveles casi, (si no es que) enfermizos. Tengo LP’s, casettes, CD’s y MP3’s en cantidades ingentes. Me obsesiona tener todos en orden. Por artista, cronológico, por mood sentimental… Hago playlists y listas “Top 10“. Algo muy parecido a lo que pasaba en High Fidelity.

Bueno, no exactamente como pasa en el tráiler, pero vean la película. El tipo está igual de loco por la música que yo.

Retomando el tema, con todo esto del Proyecto X No.1, me di cuenta que acumular música está super chido, pero que no tiene ningún propósito. No estaba haciendo nada con ese acervo. Sólo me estaba llenando de música y pronto llegaría a un grado tal que no podría escucharla toda a lo largo de mi vida. He ahí el conflicto, sólo estaba consumiendo música y no estaba haciendo nada.

Y como ya saben que este blog propone más producir y menos consumir, me propuse ponerle una finalidad a toda mi colección.

Así que…

Proud

¿Qué pasaría si decidiera darle provecho a mi colección con alguna utilidad? ¿Cómo? Pues lo primero que se me ocurrió es compartiéndola. Pero creo que podemos hacer crecer esa idea. ¿Qué tal si no sólo es compartirla por compartirla?

Como yo ya sé los discos que tengo, de qué tratan y qué tan buenos son, no sólo los comparto a destajo, podemos hacer una curaduría musical. Poner a disposición mi colección y que quien quiera tomar el archivo se lo lleve con una recomendación mía.

Por otra parte, creo que es una gran manera de invitar a algunos amigos igual o más melómanos que yo a unirse a este proyecto.

El acervo digital.

Mi acervo digital ronda por los 4,000 discos, a la fecha. Así que lo primero que se me vino a la cabeza es compartirlo vía un blog. Ya sé que esto ya lo hacen muchos y que blogs musicales existen un sinnúmero. Pero aquí la cuestión es no sólo regalar, sino regalar a partir de la curaduría.

Tan sencillo, como que ustedes entran a este blog, ven el catálogo que tenemos y escogen un disco. Si ustedes dicen quiero ése, ése les damos.

¿Y eso no es hacer piratería?

No. ¿Por qué? Porque el acervo de discos que tengo lo he conseguido legalmente. Ustedes van a obtener esos discos como un regalo, no como una descarga ilegal. Y lo más importante de todo, no estamos lucrando con este proyecto. Al contrario, incluso estamos difundiendo la obra del artista.

El acervo análogo.

Eventualmente encontraré que hacer con el acervo análogo. Probablemente done a la comunidad mis discos o algo. Eso aún no está definido, pero ya se verá que pasa mientras se va desarrollando el proyecto.

¿Y qué pasó con lo del “iPod Perfecto”?

Bueno, el proyecto consiste en darle una utilidad a la música, no necesariamente a formar un iPod con un playlist “perfecto”. Lo que pasa es que ese nombre me gustó y si lo vemos detenidamente, de alguna manera es mi iPod el punto de inicio de todo esto.

Hacer una curaduría no significa hacer un “algo perfecto”, sino abrir la posibilidad de hacer algo a la medida para cada persona (o un grupo de personas) utilizando el acervo del que se dispone.

¡Allá vamos!

LP

Los 150. Newsletters.

Los 150: Capítulo 2. Limpieza de newsletters.

Seguimos con este experimento titulado “Los 150”. Si ustedes han seguido de cerca este Proyecto X, recordarán que se trata de una especie de limpieza personal en cuanto a los contenidos que consumo, buscando de esta manera producir más (o como comúnmente se dice “hacer cosas”).

La primer parte consistía en depurar mi feed reader. De hecho, aquí pueden conocer qué paso. Hoy veremos qué sucedió cuando depuré la lista de newsletters a los que estaba suscrito y que saturaban mi bandeja de correo.

Conteo de suscripciones.

Dispuesto con toda la actitud de borrar lo que no necesitaba, inicié con el conteo de newsletters a los que estaba suscrito. Lo hice de la misma forma que hice lo los feeds. Primero una lista, después otra y luego, una lista final. En este caso, el primer conteo de memoria alcanzó 10 newsletters, la segunda 15 suscripciones y la tercera bajó a 12.

En este caso la situación era distinta a la anterior. No estaba suscrito a más de 150 newsletters, sino que los que me llegaban a mi bandeja de correo, enviaban una cantidad excesiva de información. Además, también había que descartar todas las notificaciones que me llegaban de otras partes.

Escoba

Escoba especial para barrer actualizaciones por correo y newsletters irrelevantes.

Sacando lo que no se necesita.

Por cuestiones de mi trabajo, resultó que muchos boletines que llegaban a mi correo eran de corte informativo con ofertas de impresiones y materiales promocionales. Ciertamente, muchos de ellos no los necesito pues tengo sus contactos en mi libreta de contactos. Adiós.

De alguna manera extraña, también había muchos boletines sobre sistemas de contabilidad, recursos humanos y promociones de viajes. A estos no recuerdo haberme suscrito, ni por qué me estaban llegando sin parar. Adiós.

Para rematar, di de baja muchas notificaciones por correo. ¡Vamos!, que si constantemente estoy checando mis redes sociales, está de sobra que me avisen a cada rato vía mail que ya me comentaron aquí o por allá…

¿Qué encontré?

Que en el caso de las suscripciones por correo evidentemente tenía que darse un tratamiento diferente. No era este caso la cantidad de newsletters a los que estaba inscrito, sino la cantidad de información que enviaban. Sin embargo, más que las suscripciones, lo que muchas veces llegaba a atascar mi bandeja entrada eran las notificaciones de redes sociales. Así que cambiando esta configuración, esta situación generó una reducción bastante significativa en los correos que me llegaban.

Vamos por la parte más difícil. Limpiar mi cuenta de Twitter.

Teaser: Proyecto X No.2

El siguiente Proyecto X implica más a la música que contiene este famoso gadget, que al aparato en sí. ¿De qué se imaginan que trate?

iPod

Los 150. Capítulo 1.

Los 150: Capítulo 1. Adiós blogs irrelevantes.

Bien. Como ustedes ya saben, ando haciendo un experimento con relación al Número de Dumbar y las diferentes fuentes de consumo de contenido a las que sigo (blogs, tweets, newsletters…). Lo primero que decidí examinar fue mi feed reader y depurar la cantidad de blogs a los que sigo.

En un principio…

El conteo inicial de blogs en mi lector de feeds arrancó en 250. Contenidos muy variados y de diferente índole: noticias, tecnología, autos, cómics, música, libros, eventos, marketing y un largo etcétera más. Era como dice la Mole, “tiempo de golpear”.

The Thing

“El guapo Ben” antes de entrarle a los catorrazos.

Las listas.

Como les comentaba en el post pasado del proyecto, realicé tres listas distintas en tres momentos diferentes. El resultado en este caso creo que es muy interesante.

Lista

Simulación de cómo me dispuse a escribir la lista de blogs.

En la primer lista, no pude recordar más de 50 blogs. ¿Cómo podía seguir a 250 y no recordar ni si quiera una cuarta parte a la perfección? Supuse que era normal. La lista había sido anotada con prisa, estaba yo cansado del trabajo y tenía otros pendientes domésticos aún por hacer.

Para obtener la segunda lista, me dediqué un tiempo exclusivamente a realizarla. Sin distracciones. Sin computadora, no TV, no teléfono. Fue un proceso más meditado y con calma. Además, la hice un fin de semana. El resultado en este caso alcanzó los 90 blogs. Nada mal ciertamente, aunque ya se podía perfilar que muchos feeds estaban de sobra.

Cuando me dispuse a realizar la tercera y última lista, yo ya estaba en un mood bastante relajado e incluso se podría decir que predecible. Ya le había dado muchas vueltas en mi cabeza a la idea y tenía bastante claro cuales eran para mi “mis blogs básicos”.

El último conteo se dio en la oficina, antes de entrar de lleno a mis labores. No pasé de los 115 blogs en mi conteo realizado de memoria. Definitivamente ya tenía el nombre de los “ganadores”. Ahora venía la parte “técnicamente” difícil.

Manos a la obra.

Realicé el respectivo conteo de blogs y remarqué a los que permanecieron constantes. Con este respaldo en mano, abrí mi lector de feeds y me dispuse a poner orden. Pero antes, un último repaso a lo que tengo…

Hacha

Hacha con la que me dispuse a cortar cabezas. Curiosamente se llama “Lista”.

La parte difícil de dejar atrás algo, lo que sea, es que siempre que ya estás dispuesto a mandarlo al carajo comienzas a ver que tiene partes buenas, atractivas y/o útiles. En realidad eso es una mera ilusión pasajera, pero sucede.

Estaba cuidando de sobremanera que eso no me ocurriera a la hora de depurar los blogs. Evidentemente sí se dio una revaloración de algunos, pero también siento que pude hacer una limpieza efectiva.

¿Qué encontré?

Bueno, aquí están algunas observaciones:

  • De 250 blogs que seguía inicialmente terminé con un feed de 137 blogs. Incluso menos de los 150 que esperaba.
  • Ojo, la información sepulta a otra información. Me pude percatar de 2 causas:
  1. Si estás bajo una sobresaturación de información, tu ojo se acostumbra a crear puntos ciegos (justo como sucede con la publicidad) y llegas a pasar de largo información relevante llegando a otra que no lo es tanto.
  2. Con más información de la que puedes manejar, el algoritmo de tu reader enmudece algunos contenidos. Hasta donde sé, ningún lector ha dicho públicamente que oculta información mediante un algoritmo de uso. Pero seguramente sí lo hacen. Si hay algoritmos para sugerirte contenidos relacionados a los que sigues, seguro debe de haber una contraparte que oculta los que nos son tan “populares”. Aclaro que este punto en específico es sólo una suposición mía.
  • Al depurar, te das cuenta de que muchos blogs ya expiraron, pero no lo percibes hasta que le dedicas tiempo. Se calcula que existen 130 millones de blogs en la red, pero sólo 7 millones se actualizan constantemente. Los demás, muy probablemente están suspendidos en el ciberespacio. ¿Cuántos de esos que ya estiraron la pata están ocupando un lugar en tu lector de feeds? Cuando comienzas con el conteo, terminas sacando mucha basura.
  • Por otra parte, te percatas que sigues blogs que ni siquiera recordabas que seguías. Cuando cargas información indiscriminadamente, terminas lleno de material que no necesitas. Por eso, al repasar qué es lo que tienes, terminas preguntándote “¿de dónde rayos salió esto?”
  • Y por último (o al menos de lo último que yo me di cuenta), ya no encuentras blogs que antes seguías. Y no exactamente por estar ocultos entre toda la información. Muchas veces, sitios que algún momento son de tu interés cambian de dominio, servidor o de gestor de contenido y cuando eso pasa, también su feed cambia. En mi caso personal, reencontré un par de webcomics que seguía al toparme con sus feeds sin actualizaciones. Cuando entré a sus sitios, seguían vigentes. ¿Qué pasó? Se cortó el feed y dejé de recibir sus actualizaciones sin darme cuenta. Era tanta la información que me llegaba que ni siquiera me percaté cuando desaparecieron.

Qué terminé haciendo después de todo.

Después de esta necesaria depuración, me di el lujo de recatalogar los blogs a los que sigo. Con la perspectiva que me dio este ejercicio, comprendí que no me servía tanto tener blogs separados por categorías (ciencia, cómics, marketing, etc.) Para más practicidad, los catalogué por los determinados momentos en que los consulto.

Por ejemplo, para mi trabajo, me resulta más conveniente unir las categorías de autos y diseño, pues son temas de los que echo mano en la oficina. Otro ejemplo, es que uní todos los blogs con material gráfico en una sola categoría, lo que me da la oportunidad de agregar sus imágenes a mi cuenta de Pinterest.

Como conclusión, en efectos prácticos, creo que conseguí mi objetivo de reducir una cantidad considerable de información que no necesitaba porque simplemente no le ponía atención. Ahora el reto está en ver si esta reducción de contenidos me brinda algún tipo de flexibilidad y eficiencia en mi uso de tiempo, además de ver cómo ocuparé la información que sí recibo.

Vamos con los newsletters.

Proyecto X. No.1. Los 150.

Proyecto X No.1: Los 150.

Bien. Este es mi primer Proyecto X.

El mismo puede verse desde varios ángulos: limpieza, orden, desaturación, obsesión o simple practicidad. Les cuento. Por mi trabajo y también por gusto personal, he terminado envuelto en alud de posts en mi feed reader, una inmensa marejada de newsletters en mi bandeja de correo y siguiendo a más gente de la que puedo leer en mi cuenta personal de Twitter. Básicamente vivo (como todos) dentro de la sobresaturación de información.

Por cierto, tocando muy por arribita ese tema, algunas estadísticas indican que:

Sigamos. Yo no sé por ejemplo, cómo le hacen esas personas que siguen a 3,000 ó 4,000 personas en Twitter. ¿En serio las leen a todas y cada una? ¿Les son relevantes sus mensajes? O también, la gente que tiene en su feed reader a blogs con producción masiva de posts, ¿les prestan atención a sus contenidos?

En lo absoluto por nada del mundo pongo en tela de juicio que existen blogs con excelentes contenidos. Ahí están por ejemplo Mashable, 9GAG, Neatorama, mental_floss, BuzzFeedBoing Boing o TechCrunch. Cada uno es muy bueno en lo que publica. ¡Es más!, son un must. Pero ciertamente, su cantidad de información es excesiva.

Parte del espíritu de estos Proyectos X, es “hacer”. Más “producir” y menos “consumir”. Por lo que he decidido optar por más calidad y menos cantidad. Y aquí es donde explico de qué va el asunto…

Menos para obtener más.

Me propongo depurar la cantidad de blogs que leo, newsletters que recibo y personas que sigo; dejando sólo a los que tengan más relevancia para mi. De esta manera, se supone que reduciré mi tiempo de procastinación consumiendo contenidos (¡que vamos!, ¡la procastinación es buena pero también hay que hacer cosas!) y así, aprovecharé más los recursos que tengo a la mano para producir.

¿Y quiénes serán los elegidos?

Para hacer la selección de a quien sigo y a quien no, me basaré en el Número de Dunbar. Me autoimpondré un blind test donde por cada categoría seleccionaré a los 150 (o menos) que estén en mi top of mind.

¿Y de qué va el blind test? En tres fechas distintas y en diferentes horarios, haré una lista por categoría. Cada lista arrojará los nombres de los blogs, newsletters o personas a las que más recuerdo, dando así un resultado con el supuesto de que los que aparecen, son los contenidos que más relevancia tienen para mi.

Después será cuestión de comparar las listas. Los que aparezcan en las tres listas, tienen por decirlo de alguna manera pase automático. Los que aparezcan dos veces tendrán una valoración sobre la utilidad de sus contenidos. Los que aparezcan sólo una vez, serán dejados atrás salvo por alguna razón muy excepcional.

Si no es una sorpresa que nos juntemos con gente con ADN similar al nuestro, ¿por qué habría de serlo sólo recibir contenido de interés también personal? Y así, con la puesta en práctica del si no me acuerdo de él, no lo necesito y del si no lo uso, no me hace falta, pasemos a aquella de lo caído, caído.

Y luego, ¿qué?

Bueno, parte de este experimento es (re)descubrir tres cosas:

  1. Qué contenidos o gente fueron realmente relevantes para mi.
  2. Qué contenidos o gente alcanzaron una mayor relevancia después de la depuración. Mismos que permanecían ocultos debido a la saturación de información.
  3. Cómo fue aprovechada la información “relevante”. Ya sea que fue usada en algún otro proyecto, que haya sido mejor aprovechada o que simplemente haya reducido mi tiempo de “consumir” para pasar a “hacer”.

Simplemente eso.

Obviamente daré un seguimiento del proyecto en este blog (que para eso lo abrí), pero creo bastante justo no publicar las listas. La razón de no hacerlo es que podría implicar herir la susceptibilidad de algunas personas. Por ejemplo, en Twitter podría darse la posibilidad que algún compañero de trabajo resulte no ser relevante y podría darse por ofendido. Cosa que podría entorpecer mi labor en la oficina. Del resto, tengan por seguro que los mantendré informados.