Básicamente, así pasa cuando un creativo junior va a presentar con un cliente.

La escena es más o menos la siguiente:

Todo el equipo creativo está en junta, presentando con el cliente. Van pasando uno a uno. Cuentas, planning, director creativo y la dupla senior.  Hasta que llega el turno de un junior. Es la primera vez que el junior presenta con el cliente, lo que significa el todo o nada. Y sí, el junior muere de nervios por esta ocasión. El equipo de la agencia lo apoya, lo anima y le da consejos para presentar. El junior se llena de valor y pasa al frente a presentar la pieza de la campaña que tiene asignada.

Llega el momento de la verdad.

El junior titubea un poco por ser su primera vez. Se dice a sí mismo que debe tener confianza. Su actitud cambia. El cliente, a pesar de ser “Don Cliente”, lo nota. El junior expone su pieza, la muestra y la defiende. El cliente no puede quedar de otra forma, más que apantallado por las ganas de este nuevo talento.

Y sí, como muchas veces sucede, el cliente no acaba de entender al 100% la campaña que le acaban de vender. De todas formas la va a comprar. El junior sabe que ha presentado bien. Que ha pasado la prueba y ha ganado su pase, poco a poco, a más presentaciones. El equipo de agencia se lo aplaude.

Es de esta manera, que ejemplificado con una escena de Dragon Ball, les dejamos un consejo a todos aquellos nuevos talentos que quieran estar en el mundo de la publicidad: Se necesita talento, pero también mucha determinación.

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Drácula en el escritorio.

Cuando las ideas saltan de repente hay que llevarlas a cabo, de ser posible en ese mismo instante. Ese fue el caso donde aprovechando un estuche de mi jefa que parecía ataúd, me vi en la necesidad de dotarlo de un morador.

Y quién mejor que él…

Drácula dibujo.

El Conde descansa en mi mesa.

Los 150. Capítulo 1.

Los 150: Capítulo 1. Adiós blogs irrelevantes.

Bien. Como ustedes ya saben, ando haciendo un experimento con relación al Número de Dumbar y las diferentes fuentes de consumo de contenido a las que sigo (blogs, tweets, newsletters…). Lo primero que decidí examinar fue mi feed reader y depurar la cantidad de blogs a los que sigo.

En un principio…

El conteo inicial de blogs en mi lector de feeds arrancó en 250. Contenidos muy variados y de diferente índole: noticias, tecnología, autos, cómics, música, libros, eventos, marketing y un largo etcétera más. Era como dice la Mole, “tiempo de golpear”.

The Thing

“El guapo Ben” antes de entrarle a los catorrazos.

Las listas.

Como les comentaba en el post pasado del proyecto, realicé tres listas distintas en tres momentos diferentes. El resultado en este caso creo que es muy interesante.

Lista

Simulación de cómo me dispuse a escribir la lista de blogs.

En la primer lista, no pude recordar más de 50 blogs. ¿Cómo podía seguir a 250 y no recordar ni si quiera una cuarta parte a la perfección? Supuse que era normal. La lista había sido anotada con prisa, estaba yo cansado del trabajo y tenía otros pendientes domésticos aún por hacer.

Para obtener la segunda lista, me dediqué un tiempo exclusivamente a realizarla. Sin distracciones. Sin computadora, no TV, no teléfono. Fue un proceso más meditado y con calma. Además, la hice un fin de semana. El resultado en este caso alcanzó los 90 blogs. Nada mal ciertamente, aunque ya se podía perfilar que muchos feeds estaban de sobra.

Cuando me dispuse a realizar la tercera y última lista, yo ya estaba en un mood bastante relajado e incluso se podría decir que predecible. Ya le había dado muchas vueltas en mi cabeza a la idea y tenía bastante claro cuales eran para mi “mis blogs básicos”.

El último conteo se dio en la oficina, antes de entrar de lleno a mis labores. No pasé de los 115 blogs en mi conteo realizado de memoria. Definitivamente ya tenía el nombre de los “ganadores”. Ahora venía la parte “técnicamente” difícil.

Manos a la obra.

Realicé el respectivo conteo de blogs y remarqué a los que permanecieron constantes. Con este respaldo en mano, abrí mi lector de feeds y me dispuse a poner orden. Pero antes, un último repaso a lo que tengo…

Hacha

Hacha con la que me dispuse a cortar cabezas. Curiosamente se llama “Lista”.

La parte difícil de dejar atrás algo, lo que sea, es que siempre que ya estás dispuesto a mandarlo al carajo comienzas a ver que tiene partes buenas, atractivas y/o útiles. En realidad eso es una mera ilusión pasajera, pero sucede.

Estaba cuidando de sobremanera que eso no me ocurriera a la hora de depurar los blogs. Evidentemente sí se dio una revaloración de algunos, pero también siento que pude hacer una limpieza efectiva.

¿Qué encontré?

Bueno, aquí están algunas observaciones:

  • De 250 blogs que seguía inicialmente terminé con un feed de 137 blogs. Incluso menos de los 150 que esperaba.
  • Ojo, la información sepulta a otra información. Me pude percatar de 2 causas:
  1. Si estás bajo una sobresaturación de información, tu ojo se acostumbra a crear puntos ciegos (justo como sucede con la publicidad) y llegas a pasar de largo información relevante llegando a otra que no lo es tanto.
  2. Con más información de la que puedes manejar, el algoritmo de tu reader enmudece algunos contenidos. Hasta donde sé, ningún lector ha dicho públicamente que oculta información mediante un algoritmo de uso. Pero seguramente sí lo hacen. Si hay algoritmos para sugerirte contenidos relacionados a los que sigues, seguro debe de haber una contraparte que oculta los que nos son tan “populares”. Aclaro que este punto en específico es sólo una suposición mía.
  • Al depurar, te das cuenta de que muchos blogs ya expiraron, pero no lo percibes hasta que le dedicas tiempo. Se calcula que existen 130 millones de blogs en la red, pero sólo 7 millones se actualizan constantemente. Los demás, muy probablemente están suspendidos en el ciberespacio. ¿Cuántos de esos que ya estiraron la pata están ocupando un lugar en tu lector de feeds? Cuando comienzas con el conteo, terminas sacando mucha basura.
  • Por otra parte, te percatas que sigues blogs que ni siquiera recordabas que seguías. Cuando cargas información indiscriminadamente, terminas lleno de material que no necesitas. Por eso, al repasar qué es lo que tienes, terminas preguntándote “¿de dónde rayos salió esto?”
  • Y por último (o al menos de lo último que yo me di cuenta), ya no encuentras blogs que antes seguías. Y no exactamente por estar ocultos entre toda la información. Muchas veces, sitios que algún momento son de tu interés cambian de dominio, servidor o de gestor de contenido y cuando eso pasa, también su feed cambia. En mi caso personal, reencontré un par de webcomics que seguía al toparme con sus feeds sin actualizaciones. Cuando entré a sus sitios, seguían vigentes. ¿Qué pasó? Se cortó el feed y dejé de recibir sus actualizaciones sin darme cuenta. Era tanta la información que me llegaba que ni siquiera me percaté cuando desaparecieron.

Qué terminé haciendo después de todo.

Después de esta necesaria depuración, me di el lujo de recatalogar los blogs a los que sigo. Con la perspectiva que me dio este ejercicio, comprendí que no me servía tanto tener blogs separados por categorías (ciencia, cómics, marketing, etc.) Para más practicidad, los catalogué por los determinados momentos en que los consulto.

Por ejemplo, para mi trabajo, me resulta más conveniente unir las categorías de autos y diseño, pues son temas de los que echo mano en la oficina. Otro ejemplo, es que uní todos los blogs con material gráfico en una sola categoría, lo que me da la oportunidad de agregar sus imágenes a mi cuenta de Pinterest.

Como conclusión, en efectos prácticos, creo que conseguí mi objetivo de reducir una cantidad considerable de información que no necesitaba porque simplemente no le ponía atención. Ahora el reto está en ver si esta reducción de contenidos me brinda algún tipo de flexibilidad y eficiencia en mi uso de tiempo, además de ver cómo ocuparé la información que sí recibo.

Vamos con los newsletters.

Proyecto X. No.1. Los 150.

Proyecto X No.1: Los 150.

Bien. Este es mi primer Proyecto X.

El mismo puede verse desde varios ángulos: limpieza, orden, desaturación, obsesión o simple practicidad. Les cuento. Por mi trabajo y también por gusto personal, he terminado envuelto en alud de posts en mi feed reader, una inmensa marejada de newsletters en mi bandeja de correo y siguiendo a más gente de la que puedo leer en mi cuenta personal de Twitter. Básicamente vivo (como todos) dentro de la sobresaturación de información.

Por cierto, tocando muy por arribita ese tema, algunas estadísticas indican que:

Sigamos. Yo no sé por ejemplo, cómo le hacen esas personas que siguen a 3,000 ó 4,000 personas en Twitter. ¿En serio las leen a todas y cada una? ¿Les son relevantes sus mensajes? O también, la gente que tiene en su feed reader a blogs con producción masiva de posts, ¿les prestan atención a sus contenidos?

En lo absoluto por nada del mundo pongo en tela de juicio que existen blogs con excelentes contenidos. Ahí están por ejemplo Mashable, 9GAG, Neatorama, mental_floss, BuzzFeedBoing Boing o TechCrunch. Cada uno es muy bueno en lo que publica. ¡Es más!, son un must. Pero ciertamente, su cantidad de información es excesiva.

Parte del espíritu de estos Proyectos X, es “hacer”. Más “producir” y menos “consumir”. Por lo que he decidido optar por más calidad y menos cantidad. Y aquí es donde explico de qué va el asunto…

Menos para obtener más.

Me propongo depurar la cantidad de blogs que leo, newsletters que recibo y personas que sigo; dejando sólo a los que tengan más relevancia para mi. De esta manera, se supone que reduciré mi tiempo de procastinación consumiendo contenidos (¡que vamos!, ¡la procastinación es buena pero también hay que hacer cosas!) y así, aprovecharé más los recursos que tengo a la mano para producir.

¿Y quiénes serán los elegidos?

Para hacer la selección de a quien sigo y a quien no, me basaré en el Número de Dunbar. Me autoimpondré un blind test donde por cada categoría seleccionaré a los 150 (o menos) que estén en mi top of mind.

¿Y de qué va el blind test? En tres fechas distintas y en diferentes horarios, haré una lista por categoría. Cada lista arrojará los nombres de los blogs, newsletters o personas a las que más recuerdo, dando así un resultado con el supuesto de que los que aparecen, son los contenidos que más relevancia tienen para mi.

Después será cuestión de comparar las listas. Los que aparezcan en las tres listas, tienen por decirlo de alguna manera pase automático. Los que aparezcan dos veces tendrán una valoración sobre la utilidad de sus contenidos. Los que aparezcan sólo una vez, serán dejados atrás salvo por alguna razón muy excepcional.

Si no es una sorpresa que nos juntemos con gente con ADN similar al nuestro, ¿por qué habría de serlo sólo recibir contenido de interés también personal? Y así, con la puesta en práctica del si no me acuerdo de él, no lo necesito y del si no lo uso, no me hace falta, pasemos a aquella de lo caído, caído.

Y luego, ¿qué?

Bueno, parte de este experimento es (re)descubrir tres cosas:

  1. Qué contenidos o gente fueron realmente relevantes para mi.
  2. Qué contenidos o gente alcanzaron una mayor relevancia después de la depuración. Mismos que permanecían ocultos debido a la saturación de información.
  3. Cómo fue aprovechada la información “relevante”. Ya sea que fue usada en algún otro proyecto, que haya sido mejor aprovechada o que simplemente haya reducido mi tiempo de “consumir” para pasar a “hacer”.

Simplemente eso.

Obviamente daré un seguimiento del proyecto en este blog (que para eso lo abrí), pero creo bastante justo no publicar las listas. La razón de no hacerlo es que podría implicar herir la susceptibilidad de algunas personas. Por ejemplo, en Twitter podría darse la posibilidad que algún compañero de trabajo resulte no ser relevante y podría darse por ofendido. Cosa que podría entorpecer mi labor en la oficina. Del resto, tengan por seguro que los mantendré informados.

El método científico no es tan complicado como se cree.

He tenido ya varios meses pensando qué voy a hacer con este blog. Como la descripción bajo del nombre indica, voy a llevar a cabo algo a lo que he titulado “Proyectos X”. (Me gusta ese nombre, suena como a plan malvado en una película de ciencia ficción con muy bajo presupuesto). Y de hecho ya estaba por postear la bitácora del primer proyecto cuando me di cuenta que no tenía ni idea de cómo realizarlo.

Tras un breve rato de masticar la idea en mi cabeza, me topé con que iba a ser necesario que me consiguiera una “metodología”. (Ciertamente, la palabra “metodología” es muy rebuscada, así que mejor la cambiaré por una idea más digerible). Reescribo: Me topé con que iba a ser necesario que me consiguiera una manera paso por paso de hacer las cosas.

En ese mismo tono, me di cuenta que si cada uno de mis “Proyectos X” consiste en “hacer algo”, ese “hacer algo” no tenía por qué tener un sinsentido. Al menos, el objetivo es llegar a la conclusión de algo. De esa manera “hacer” tendría además “una razón de ser” y no sólo un “hacer por hacer”. Ya sé, suena un poco enredado, pero en un momento les va a quedar más claro.

Fue de esta manera que di con “el método científico”. Algo que en algún momento dado nos enseñan a todos en la escuela, pero que luego pasa en (aparente) desuso por todos. Digo “aparente” porque en la vida diaria, de alguna manera sí lo aplicamos. Todos en algún momento han seguido los pasos del método científico pero seguramente no se han dado cuenta.

Como se explica en Wikipedia, el método científico puede llegar a tener diferentes usos y profundidades. Sin embargo, no es necesario ser un investigador en un laboratorio (que es la primer imagen que llega a la cabeza) para aplicarlo. El método científico son una serie de pasos a seguir para comprobar si una hipótesis es cierta o falsa. Usualmente lo explican así:

Método Científico

El método científico como se explica usualmente en una clase investigación o ciencias. (Fuente: Wikipedia).

Y sí, sí es así, pero usualmente la gente lo ve complejo y rebuscado. Pero les aseguro que lo veríamos más simple y bastante útil si nos lo explicaran de manera cotidiana. Que nos dijeran que el método científico es una serie pasos para saber si algo es cierto o falso; o también, un procedimiento con el cual sabremos si una idea funciona o no. ¡Hasta hice un diagrama! Chequen:

Método Científico Explicado

El método científico como es más fácil para mi entenderlo.

Como verán, todos ponemos el método científico en práctica. Es algo que ocurre de manera cotidiana, si no es que diario. Sólo que (y está bien, no pasa nada) el simple nombre de “método científico” nos hace pensar que es algo muchísimo más complicado de lo que usualmente es.

Ahora lo entiendo como parte de una necesidad, como forma de poder hacer mis “Proyectos X”. En lo personal, les aseguro que hubiera sido más fácil para mi entenderlo (como seguramente a mucha gente también), si me lo hubieran explicado así en la secundaria.

El 2013.

Como ya es costumbre en este blog, les presento mi recuento personal del año, (lista cliché incluida). He de decir que este 2013 fue un año muy balanceado. No porque hubiera un equilibrio en general, sino porque cuando hubo episodios malos fueron contundentes, pero también cuando hubo cosas buenas, fueron muy, muy buenas. En fin, ya estamos en el 2014 y espero que en muchas maneras, sea su año.

A la lista anual he decidido hacerle una modificación fundamental: ya no hablaré de las cosas malas. ¿Por qué?, pues simplemente creo que la mejor crítica es hacer cosas constructivas por tu cuenta, por eso. HACER. Entiendo que a veces, por muchas razones, uno no puede hacer lo que quiere como uno lo quiere. Sin embargo, mientras se pueda, creo que la mejor crítica es, en vez de quejarse hacer las cosas a nuestra manera. Y el punto fundamental es ése: HACER.

Venga:

  • Lo más asombroso: Haber encontrado un propósito. HACER.
  • Lo más feliz: Dedicarme a lo que me gusta. En general esto no ha cambiado en los últimos años y creo que es un buen síntoma.
  • Mejor libro: Sin duda “Roba como un artista” de Austin Kleon. Se los recomiendo.
  • Mejor concierto: El título se lo lleva el de Blur en el Plaza Condesa el 15 de marzo. Sin embargo, quiero hacer varias menciones especiales: Los Oxidados en l Centro Cultural España, Peter Murphy en el Museo Anacahualli, las actuaciones de Sigur Rós y Giorgio Moroder en el Corona Capital, y el de Ringo Starr en el Auditorio Nacional.
  • Mejor película: El mérito en este rubro de lo lleva “Django” de Quentin Tarantino. He de reconocer que este año no fui al cine tantas veces como me hubiera gustado, pero en términos generales estuvo bien. Se llevan menciones honoríficas “La increíble vida de Walter Mitty” (la secuencia con Space Oddity de fondo musical no tiene progenitora), la totalmente extraña “Holy Motors”, “Stand Up Guys” (donde la tripleta Pacino-Walken-Arkin tiene unos diálogos geniales), y “7 psicópatas” donde de nuevo Christopher Walken se luce con otro reparto igual de bueno en una comedia de locos y mafiosos.
  • Mejor espectáculo: Un concierto de mariachi. Fue en la celebración de uno de mis mejores amigos, y fue todo un show.
  • Mejor disco: Este rubro es compartido por tres títulos: “The 20/20 Experience” de Justin Timberlake (el volumen 1, es sensacional), “Random Access Memories” de Daft Punk (todas las rolas son buenísimas) y “The Next Day” de David Bowie, el regreso más inesperado de El Rock viene con todo en este disco.
  • Mejor viaje: Ir a Puebla, no por motivos turísticos, pero sí por algo muy importante.
  • Mayor sorpresa: Trabajar con una jefa a la que admiro mucho.
  • Momento más divertido: Sólo diré que tiene que ver con esta canción.
  • Algo nuevo: En este año mi gato trajo a una gata como novia. Y la gata, después tuvo gatitos. Ellos son lo “nuevo”.
  • Mejor adquisición: Parecerá que no es nada espectacular pero la funda de mi Kindle fue mi mejor adquisición. Lo es porque de algo necesario pasó a ser algo sumamente útil.
  • Canción más escuchada: Según el contado de mi Last.fm es “Walk Us Uptown” de The Roots con Elvis Costello.
  • Lo mejor del año: El año en sí mismo.

Pues así el resumen del año. Que este 2014 se la pasen bien, bien, bien chido.